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La utilización del coche de empresa se encuentra en una situación fiscal y legal ambigua. Trabajadores y empresarios aún no tienen muy claro hasta donde pueden llegar con él.

Cuando a un empleado se le asigna un coche de empresa, las dudas sobre el pago de impuestos o la utilización del vehículo son frecuentes. ¿Qué implicaciones tendrá sobre nuestra renta?

Imaginemos la siguiente situación: “Enhorabuena, va a disponer del coche de empresa”. Para muchos esta frase dibujaría automáticamente una sonrisa en sus caras. Otros, por el contrario, se verían arrasados por un mar de dudas. Cuando una empresa asigna un vehículo profesional a sus empleados es, precisamente para eso, otorgarle un uso estrictamente laboral. En la mayoría de los casos la utilización es correcta, se ciñe únicamente a actividades profesionales que requieren desplazamiento. Aunque, también, es de sobra conocido por todos el rumor que corre sobre el uso (y extralimitación) que algunos listillos llevan a cabo, utilizando el coche de empresa para su uso personal.

España y Portugal son los países donde el uso del coche de empresa es más habitual. Tanto empleados como empresarios, entienden que se trata de un incentivo que suele estar relacionado con un ascenso o “premio” por el buen trabajo realizado. Los coches de empresa pueden estar destinados desde a ejecutivos hasta a electricistas. Aunque las áreas de actividad donde es más común verlo son consultorías, auditorías, grupos multinacionales, laboratorios farmacéuticos, consultas médicas, etc.

El renting rentable

Nueva legislación para el fomento del coche de empresa.El hecho de poder disfrutar de un coche de empresa resulta irresistible para muchos. Puede suponer disfrutar de un vehículo de alta gama, que de otra forma resultaría impensable, ya que muchos bolsillos no están al alcance de semejantes modelos de automoción. Y, no nos engañemos, aunque sea por actividades meramente laborales, a todos nos gusta estar al volante de buenos coches. De este modo, al profesional le resulta bastante más económico disfrutar de un coche de empresa a través de renting que comprarlo. Según la Asociación Española de Renting de Vehículos, el 80% de las flotas de renting (compuestas por unos 400.000 modelos) combinan el uso personal y el profesional. Para hacernos una idea, se podría disfrutar de un deseado Mercedes o BMW valorados en unos 30.000 euros por tan sólo 3.000 euros al año, distribuidos en 12 cómodas cuotas.

La situación fiscal del coche de empresa

La Agencia Tributaria suele prestar especial atención a la implicación que tiene sobre los particulares el uso de un coche de empresa. Esta implicación sólo se aplica en caso de que el coche de empresa sea también para uso personal. El principal problema consiste en demostrar el uso real profesional que le damos al coche. Pero, ¿en qué situación de las múltiples existentes nos podemos inscribir?

  • Si el coche es comprado por la empresa se deberá imputar cada año de uso el 20 % del precio de compra del coche incluyendo los impuestos y todos los gastos de mantenimiento durante toda la vida útil del vehículo.
  • Si la adquisición del vehículo es mediante un alquiler (renting, leasing,…), el 20 % se aplica sobre el valor de mercado que correspondería al vehículo si fuese nuevo cada año.
  • Si el coche es de uso exclusivo para fines de la empresa no hay ningún tipo de imputación de renta al empleado.

La tercera situación es la más rentable, por supuesto. Pero para acceder a ella, Hacienda solicita el mayor número de pruebas de que el vehículo está destinado a fines profesionales. Cuando se trata de vehículos de tipo industrial, véase furgonetas o camiones de reparto, vehículos de mantenimiento, etc. no suele haber mayor problema.

Pero para el resto de casos es interesante recoger datos como un registro compuesto de fecha, horario y destino en el cual se acredite el uso del automóvil para fines laborales. Es buena idea, también, incluir rótulos que identifiquen nuestro negocio. Resulta primordial tener un lugar donde dejar aparcado el coche fuera del horario laboral, que justifique que no se está usando para fines personales.

Aunque, finalmente, es siempre el Ministerio de Hacienda el que decide. En caso de duda suele optar por la partición 50%. Así se considera que la mitad del uso del vehículo es para empresa y el otro 50% se destina a usos particulares.

Imagen cortesía de Shutterestock

 
21 Septiembre 2015 | Autor: cmsseguros | Categorías: Automoción,Novedades | Etiquetas: , ,