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El mal estado de los neumáticos conlleva un bajo rendimiento de nuestro vehículo y  aumenta la inseguridad de la conducción.

¿Cuánto hace que no revisas tus neumáticos? Lejos de caer en la típica pregunta que te harían desde un taller o desde la DGT, te presentamos esta cuestión por la más estricta seguridad. Y es que está demostrado que circular con unos neumáticos desgastados o en mal estado puede tener consecuencias funestas para los conductores.

Según la legislación vigente en España, los neumáticos deben tener una profundidad mínima de 1,6 mm. Si nos ponemos al volante por debajo de esta medición mínima establecida, para empezar, nos enfrentaremos a sanciones de 200€ por cada neumático además de que nuestro vehículo quede inmovilizado por las autoridades pertinentes. Por si fuera poco, estaremos conduciendo sin garantía de seguridad puesto que el neumático en mal estado deja de cumplir correctamente sus funciones: se alarga la distancia de frenado un 40% y el comportamiento de nuestro vehículo se vuelve impreciso, llegando a la pérdida total de control del mismo. Para hacernos una idea, si un vehículo con neumáticos desgastados circula a 120 km/h y frena de golpe, únicamente podrá reducir la velocidad a 50 km/h. El mal tiempo, por supuesto, también resulta clave incrementando el peligro de accidentes en carretera. Con la lluvia, se puede dar el conocido efecto aquaplaning, consistente en la pérdida gradual de contacto entre el neumático y la superficie de la calzada debido a una delgada capa de agua situada entre ambos, de un espesor mayor de medio milímetro.

Los peligros de circular con neumáticos desgastados

Los síntomas de desgaste de los neumáticos

Dependiendo del modelo que sea nuestro vehículo o la utilización que hagamos del mismo (no es igual circular por ciudad, por autopista o por caminos secundarios;  así como la velocidad media a la que circulemos y los giros y frenazos) hace que nuestros neumáticos se desgasten de una forma u otra. A continuación, te presentamos un listado de síntomas de desgaste en los neumáticos para que revises los tuyos:

  • Desgaste en los bordes exteriores: Si circulamos a una presión menor de la debida, el neumático se aplastará contra el pavimente. De este modo, tiene lugar un desgaste anormal de la superficie de apoyo, es decir, en los laterales del neumático. Puede parecer una nimiedad, pero este factor implica hasta un 15% de gasto de combustible.
  • Desgaste en la banda central: Al contrario que en el caso anterior, si circulamos con más presión de aire de la aconsejada, el neumático roza de forma directa con el pavimento desde la banda central. En este caso, se disminuye bastante la superficie de contacto y, por tanto, la estabilidad y seguridad se ven gravemente afectadas.
  • Desgaste de un borde: Si nuestro vehículo no está bien alineado o el apoyo del eje no es el correcto, las ruedas no girarán acompañando el sentido de avance del mismo. Digamos que ruedan torcidas. Así, los laterales del neumático se ven afectados y se van desgastando más deprisa.
  • Desgaste irregular: Este tipo de desgaste se da cuando los amortiguadores se encuentran en mal estado o si los neumáticos tienen pesos desiguales. También se produce por la continuidad de frenazos bruscos. Así pues, sólo una parte de la banda de la rodadura va perdiendo progresivamente el relieve.

¿Cuándo debemos cambiar nuestros neumáticos?

Cuando detectemos estos síntomas en nuestros neumáticos, habrá llegado el momento de cambiarlos. Ante la duda, siempre es recomendable acudir a un especialista que nos corrobore si nuestros neumáticos son aptos para seguir en circulación o no. En algunas ocasiones, bastará simplemente con repararlos pero, en otras, esta posibilidad no tendrá cabida. Te dejamos 6 situaciones cotidianas por las que sabrás si necesitas cambiar tus viejos neumáticos:

  1. Pinchazo: Aunque el material de los neumáticos actuales es muy resistente, los pinchazos son inevitables. Algunas veces un pinchazo esconde daños mayores de los que deberíamos ser conscientes y que pueden resultar irreparables.
  2. Límite legal de desgaste: Como hemos señalado con anterioridad, resulta tremendamente temerario así como ilegal circular con menos de 1,6 mm de grosor en el dibujo de nuestro neumático. Casi todos los neumáticos disponen ya de un dibujo o icono indicador. Cuando éste comienza a borrarse, o bien, desaparece del todo, es el momento de cambiarlos de manera inmediata.
  3. Envejecimiento: Factores como la temperatura, el mantenimiento, las condiciones de almacenamiento y uso, la carga, la velocidad, la presión o el estilo de conducción afectan directamente a la vida útil de nuestros neumáticos. Por este motivo, es recomendable revisarlos habitualmente para detectar cualquier signo de envejecimiento o desgaste prematuro. Para ello, se aconseja hacer el test de los 5 años. Este test consiste en revisar nuestros neumáticos al menos una vez al año cuando lleven más de 5 años en circulación.
  4. Daños: Los choques contra objetos sólidos son especialmente dañinos para nuestros neumáticos. En tal caso, siempre debemos ponernos en manos de un profesional para que realice un balance adecuado y saber si tendremos que cambiarlo o no. Igualmente, existen ciertas situaciones en las que el neumático no debe repararse nunca: pinchazo en el flanco, aro del talón a la vista o deformado, gomas o lonas desplegadas o con pliegues, deterioros por hidrocarburos o productos químicos y asperezas en las gomas interiores.
  5. Desgaste anómalo: Como señalábamos en anteriormente, un desgaste anómalo es motivo más que suficiente para cambiar nuestros neumáticos. Si vamos a introducir unos neumáticos nuevos, es indispensable equilibrarlos así como revisar el estado de la dirección.
  6. No válidos para el vehículo: Lo ideal es utilizar 4 neumáticos iguales en nuestro vehículo, que tengan el mismo tamaño, construcción y fase de desgaste para que no afecte al manejo de nuestro coche. Los expertos recomiendan, también, no mezclar neumáticos radiales y no radiales.

Imagen cortesía de Shutterstock.

 
5 Octubre 2015 | Autor: cmsseguros | Categorías: Sistemas de seguridad | Etiquetas: , , ,