twitter linkedin slideshare
Acceso Clientes
902 308 308 (Técnico)
918 092 031 / Horario: 9:00 h. a 18:00 h.
 
Nuestro blog
 
 

Consejos conducirViento, hielo, nieve, niebla y lluvia son algunas condiciones de la meteorología que pueden complicar la conducción. Si la precaución es la mejor amiga para cualquier desplazamiento en coche, en tales circunstancias conviene extremarla al máximo. Pero, ¿cómo actuar si conducimos con mal tiempo?. Veamos algunos útiles consejos, para cada una de estas condiciones meteorológicas adversas:

 

Viento

Con fuerte viento es aconsejable reducir sustancialmente la velocidad, con el fin de evitar los efectos de la fuerza sobre el vehículo. Es importante sujetar firmemente el volante para controlar la dirección y sostener la aceleración, además de abstenerse de realizar movimientos bruscos con aquél. La vegetación y los árboles permiten conocer la dirección y fuerza de las rachas.

Los adelantamientos y las entradas o salidas de los túneles son maniobras en las que debe observarse el máximo cuidado si el viento sopla fuerte. Todo ello, porque las condiciones climáticas ayudan a que el coche se desestabilice más fácilmente.

Hielo

Las heladas son más probables con cielos descubiertos, debido a la pérdida de temperatura de la tierra. Del mismo modo, el hielo se mantiene más fácilmente en lugares a los que no llega la luz del sol (túneles, pasos subterráneos, umbrías etc). Hay que tener mucho cuidado en ese tipo de tramos y, especialmente, al amanecer y al anochecer.

Conducir con suavidad es lo más recomendable en caso de placas de hielo en la calzada. Los sobrevirajes (bloqueos de las ruedas traseras) y los subvirajes (deslizamiento de las delanteras) son dos de los peligros que puede acarrear el hielo en la carretera. Para evitarlo, se recomienda no realizar movimientos bruscos y utilizar marchas largas.

También se aconseja aumentar la distancia de seguridad, reducir el uso del freno (sustituirlo por el motor para descender la velocidad del coche), abstenerse de emplear el limpiaparabrisas sobre lunas heladas y de ceñirse demasiado a la parte interna de las curvas al trazarlas.

Nieve

Ser previsores es fundamental si existe riesgo de nevadas. Deben probarse las cadenas antes de iniciar el viaje y no olvidar ni chalecos reflectantes ni triángulos. Además, es necesario comprobar la presión de los neumáticos y llenar el depósito de combustible. Se aconseja llevar el móvil cargado de batería y ropa de abrigo. En cuanto a la mecánica, hemos de añadir anticongelantes para evitar que los líquidos (frenos, motor…) pierdan rendimiento.

Es preferible circular sobre nieve virgen que sobre las marcas que dejan los vehículos que nos preceden. Igualmente, debe aumentarse considerablemente la distancia de seguridad. En caso de precisar cadenas, éstas deben colocarse en las ruedas motrices. Se recomienda estacionar el coche fuera de la calzada, en caso de capas de nieve altas, para evitar daños en los bajos.

Niebla

En condiciones de niebla es vital ver y hacerse ver. Por ello, se hace necesario utilizar el alumbrado de cruce y el antiniebla. Es aconsejable emplear el limpiaparabrisas y los mecanismos anti-vaho. Igualmente, se recomienda apagar todas las luces del coche al estacionarlo fuera de la calzada. De esta manera, se evitan falsas referencias que podrían provocar accidentes.

Reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y evitar maniobras innecesarias son otras recomendaciones a tener presentes cuando conducimos con niebla.

Lluvia

La lluvia es el fenómeno meteorológico adverso más común. La visibilidad es crucial en estos casos. Por tal motivo, deben encenderse las luces de cruce y, en situaciones excepcionales, los anti-nieblas.

La adherencia de los neumáticos es un aspecto básico a tener en cuenta. Un momento muy peligroso es cuando comienza a llover, pues se forma una fina capa deslizante, que hace más probables las pérdidas de agarre. En caso de lluvia también debe duplicarse la distancia de seguridad, moderar la velocidad y controlar el estado de los neumáticos.

Todos estos consejos se resumen en tres conceptos: precaución, sentido común y sentido de la responsabilidad. Los tres debemos tenerlos muy presentes al conducir, haya o no condiciones meteorológicas adversas.